Dentro de la parte meridional de esta tierra de pinares, correspondiente al norte de la provincia de Segovia, se encuentra el pueblo de Cuéllar, que actualmente cuenta con un número importante de industrias dedicadas a la industria del mueble. Durante el siglo XX fue uno de los muchos pueblos españoles dedicados a la producción de resina, una industria que ha sido rehabilitada en el siglo XXI.
Aunque el «boom» de la trementina/colofonia es ahora un mero espejismo de la otrora floreciente industria resinera, la importancia de esta masa de pino sigue siendo primordial para la economía local, que emplea a un buen número de profesionales en la extracción de resinas naturales en la zona y, a su vez, proporciona buenos ingresos a los municipios locales.
Estos pinares crecen en condiciones extremas de suelo y clima, con veranos extremadamente secos y calurosos e inviernos helados, factores que se suman al estrés hídrico casi permanente de los pinos. Gracias a la detallada ordenación y la metódica gestión de estos bosques, que siguen una tradición centenaria de extracción de resina, las comunidades locales han podido no solo mantener la «resina» fluyendo durante los duros tiempos del mercado económico, sino también reinventarse para abrir nuevos nichos de mercado, como las industrias de «palets» y «pellets», junto con el ecoturismo y las necesidades recreativas cada vez mayores de la población local.